Cuando estamos frente a una computadora, muchas veces nos olvidamos de la mutua adaptación que debe existir con el artefacto adquirido, osea la ergonomía.
Veamos...
Debemos tener en cuenta los siguiente, en base a los componentes de la computadora.
La pantalla es el elemento más obvio para considerar:
Los tubos de rayos catódicos emiten luz, y por lo tanto exigen a la vista si la relación entre la iluminación ambiental y el brillo propio del monitor no es la adecuada.
Por otro lado, la pantalla es plana y obliga al ojo a permanecer mucho tiempo a una distancia focal fija. Dado que muchas personas permanecen varias horas inmóviles frente a la computadora, esto suele provocar cansancio ocular y en casos graves la pérdida de la agudeza visual.
Los monitores de baja calidad pueden no ser perfectamente nítidos o su nitidez puede no ser uniforme. En estos casos el ojo se verá constantemente exigido a tratar de corregir esos defectos, produciéndose lagrimeos e irritación.
El teclado.
Pocos dominan la dactilografía, y al no distribuir el trabajo de teclear entre los diez dedos es posible experimentar cansancio muscular.
Si la posición de las manos no es la correcta, y sobre todo si no se dispone de un espacio de apoyo para descansarlas periódicamente, pueden producirse dolores crónicos en las muñecas o en los dedos.
El mouse o ratón.
Una mala configuración de la velocidad de desplazamiento del puntero en la pantalla puede obligar a movimientos exagerados de la mano, produciéndose fatiga muscular. Un ratón muy sensible puede hacer muy difícil su control y provocar una tensión nerviosa excesiva e irritabilidad.
El uso prolongado del ratón suele causar problemas articulares en la muñeca.
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